De tu alma y la mía

Ya habrán pasado un poco más de cinco años desde la primera vez que lo vi. Es prudente decir que a pesar del paso de los meses y de la distancia, nunca supe definir exactamente mis sentimientos hacia él, es la hora en la que no logro hacerlo. Aún en su ausencia, no me faltaba el aire, no enloquecía por verlo, no sentía ansiedad de tenerlo cerca, tampoco me atormentaba el hecho de saber cuándo se daría nuestro próximo encuentro. A la única conclusión que pude llegar con certeza es que de lo que sea que nuestras almas estuvieran hechas, la de él y la mía eran fielmente hechas de lo mismo. Me había enseñado a no atar con cadenas a quién quieres con libertad, a estar bien conmigo misma sin miedo a lo que los demás pudieran pensar, irónicamente me mostró quién era él por dentro y lo parecidos que resultamos ser cuando me invitó a explorarme a mí misma. Sus demonios y los míos, si que se llevaban muy bien.

Siempre alimentó mi ego, y yo no dudé ni un instante en hacer lo mismo por él. Podíamos ser juntos una enfermedad sin cura, una enfermedad que no estaba en búsqueda de ser revelada ni mucho menos combatida. Éramos todo aquello que se salía de lo cotidiano, todo aquello que estaba mal pero que en sí, se sentía bien. En nuestro desconocimiento de la situación, de lo que realmente era, del propósito que tenía (si es que había alguno) disfrutamos cada segundo como si fuera miel, como si el éxtasis del momento nunca fuera suficiente, como si no quisiéramos arriesgarnos a qué no existiera el mañana. Y así pasó el tiempo, así creció la imposibilidad de ser quienes siempre habíamos sido, de quién él me había enseñado a ser. Los kilómetros, los días y la vida misma trataron de llevarse su esencia, trataron de desaparecer aquello de lo que siempre tenía sed, como ese trozo de chocolate que al tenerlo lejos no haría falta, pero cerca sería la más grande obsesión. Eso era, un simple pedazo de chocolate amargo que sin temor, alguna vez me atreví a morder.

Y luego vuelvo a lo mismo una y otra vez: ¿qué es exactamente? ¿por qué no se parece a todo lo demás?. Quizá una vez concluya el capítulo y se cierre ese libro, habrán respuestas incluso para las preguntas que no se formularon jamás.

Publicado por dalejalopezp

Comunicadora social y periodista en formación. Amante del lápiz y el papel, del olor a nuevo de las hojas de los libros. Escritora por vocación. Soñadora incansable. Adicta a los aviones, a los nuevos paisajes y a la sensación de libertad. Amor, amor por todos lados.

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