Y pasa que a veces llega una persona que te roba el aliento, que te impulsa las ganas. Viene y te atrapa lentamente, revuelve tu mundo, saca lo mejor de ti, se roba tus pensamientos en tan solo segundos.
Él llegó, inyectó adrenalina a mi cuerpo, me llevó a los límites, me hizo reencontrar con ese alter ego que nadie más conoció, me invitó a caminar sobre fuego caliente y sin miedo, me enseñó a pasar por ese camino de lava una y otra vez sin siquiera quemarme.
Se robó algo de mi, se llevó todo lo que le entregué sin remordimiento alguno. Él vino, dejó una huella y se volvió parte de mi historia.