Todos los días de tu vida deberías querer como si no existiera mañana, entrégale al otro sin límites y reservas, siempre con el corazón nuevo. Verle dormir, contemplarle, contarle tus miedos, que así mismo te confíe los suyos. Sentir que nació para ti, que desaparece el mundo entero cuando estás a su lado.
Si algún día, por azares del destino esa persona se va de tu vida, sabrás que dejaste impregnado en su corazón, la esencia del amor más lindo que pudiste haber entregado alguna vez. Sentir que lo diste todo, aunque quizá el tiempo no te haya permitido brindarlo.
Así que más libre te hará amar, que resistirte al encanto del amor.