Retomando caminos

Y estaba allí, con su cara pálida frente al mundo, como jamás lo había estado. ¿La razón? Nunca había sido esa clase de personas que rompen parámetros, que huye de la cotidianidad, que hace un cambio en su vida. La sociedad había inculcado en ella un orden establecido desde la niñez hasta la adultez, algo inmutable, bastante sencillo y sin riesgo alguno; nada que hasta ahora le implicara volar sola. La multitud estaba condenada a seguir repitiendo las mismas historias, una secuencia de actos con un fin común. Pero, ¿qué pasaría donde todo lo anterior fuera alterado? El peligro era retar a un mundo aburridamente cuerdo, cuestionarse acerca de conocimientos invariables, reír más, arriesgarse, confiar en desconocidos que caminan sobre las mismas piedras, vivir del día a día, alegrarse con lo impredecible, abrir su corazón a personas que vienen y van, apostarle a decir lo que siente, ser diferente. Nunca alguien le dijo que esa sería la manera de encontrar las respuestas a muchas preguntas formuladas a lo largo de su existencia, ni tampoco que encontraría el secreto de la humanidad ha estado buscando, pero aprendió a creer en su propia verdad, en la misma que se lleva en su corazón, en la que toma decisiones, en la que impulsa a seguir aquello que quita el aliento y dibuja sonrisas.

Publicado por dalejalopezp

Comunicadora social y periodista en formación. Amante del lápiz y el papel, del olor a nuevo de las hojas de los libros. Escritora por vocación. Soñadora incansable. Adicta a los aviones, a los nuevos paisajes y a la sensación de libertad. Amor, amor por todos lados.

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